martes

Nocturno del roquerío

El horizonte una mezcla de cielo oscuro y
de mar
en las alturas
desde el balcón del departamento del edificio
frente a la costa

Lo indistinguible es el limitante
de aquel gobierno de Poseidón
que las olas
tratan de abandonar
seducidas por la mirada coqueta de las estrellas
y los chantajes del gordísimo Mr. Cloud

“Revolución!” gritan esforzadas
en el oído del polizonte
que aunque no escuchan él las alienta
Se escabulló dentro del mercante
sin ser capaz de dimensionar que el triunfo
la concreción de los manifiestos
traerá la muerte de muchos hombres
Desde los choros allí del puerto
donde le dijo hola a la mañana
hasta los zánganos
que de hace siglos y travesías
son los que mienten los que predican
los que prohiben incomunican segmentarizan
matan homicidan y suicidan


Sangre
de un nuevo mundo tras el diluvio
forjada por el herrero que nos observa
por la laguna verde desde lo eterno

Hacia el oeste luce
el caño de oro Valparaíso
La calle de los ingleses
los que inmigraron como los Johnson

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