martes

Che

Ayer conocí un país
que ya se me había anunciado
cuando a mi equipo de fútbol
llegó un nuevo 10 campeón

Fuimos a hacer un quilombo
pero el desastre es mi voz
allí aprendí como el grito también es canción
mientras mi Chile querido
mira el concierto parado
muy quieto y atento
cuidando moverse en los ojos ajenos

Y con la misma pandilla
que se alejó del terror
cuando mi hermosa nación
cambió el gobernador por un canalla
(y estafador)
fuimos al bar
y a las piñas nos dimos folklor
que nos sanaron las pibas
donando su amor

Viendo los ojos abiertos
gestos de revolución
blues por las noches de vino de faso y dolor
tantos borrachos me dieron
canchas hinchadas y gol
Barrios merengues y villas
que esa mañana
con vos
me hizo volver a mi pueblo
con otra nueva intención

Ser un maluco no es obra de usar la razón
Ser un viajero un bohemio aprender de pasión

Poetas

Leímos a William Blake
y nos metimos entre pasajes para observar
la miseria de la ciudad bajo los faros quemados

Leímos de ahí a Teillier
y nos sentamos y
conversamos y
nos curamos sobre la mesa
tomando absenta como supimos
que lo hizo Hemingway (con champaña)
e hicimos poemas juntos
borrachos
que revisamos al otro día
en las mañanas de caña
risas y matacolas

Leímos a Kerouac
y entramos al bar de la esquina
agarrándonos a cornetes con los ruidosos
e hicimos dedo por la autopista helada
soñando proezas mágicas
reales durante el brindis
para volver a nuestros hogares
sucios y derrotados
con más poemas que poesía

Fuimos al baño y
nos recagamos de risa con Nicanor


Pero a Neruda no lo leímos
y a la Gabriela Mistral tampoco

Pero inventamos tantas canciones en la ebriedad
que compensamos
viviendo versos en la vereda

Nocturno del roquerío

El horizonte una mezcla de cielo oscuro y
de mar
en las alturas
desde el balcón del departamento del edificio
frente a la costa

Lo indistinguible es el limitante
de aquel gobierno de Poseidón
que las olas
tratan de abandonar
seducidas por la mirada coqueta de las estrellas
y los chantajes del gordísimo Mr. Cloud

“Revolución!” gritan esforzadas
en el oído del polizonte
que aunque no escuchan él las alienta
Se escabulló dentro del mercante
sin ser capaz de dimensionar que el triunfo
la concreción de los manifiestos
traerá la muerte de muchos hombres
Desde los choros allí del puerto
donde le dijo hola a la mañana
hasta los zánganos
que de hace siglos y travesías
son los que mienten los que predican
los que prohiben incomunican segmentarizan
matan homicidan y suicidan


Sangre
de un nuevo mundo tras el diluvio
forjada por el herrero que nos observa
por la laguna verde desde lo eterno

Hacia el oeste luce
el caño de oro Valparaíso
La calle de los ingleses
los que inmigraron como los Johnson